

Luego de la reciente devaluación del peso argentino, los precios de la carne registraron un incremento del 20%, según relevamientos de distintos sectores del consumo y la producción. La medida, que forma parte del nuevo esquema económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fue celebrada públicamente por el presidente Javier Milei como un paso clave para consolidar el rumbo fiscal y monetario de su administración.
La devaluación, que ajustó el tipo de cambio oficial, generó un efecto inmediato en los costos internos de alimentos, particularmente en productos ligados al dólar como la carne, uno de los bienes de consumo más sensibles para la población.
El acuerdo con el FMI incluye una serie de compromisos macroeconómicos, entre ellos la unificación cambiaria y la eliminación de subsidios, medidas que el Gobierno sostiene como necesarias para estabilizar la economía. Sin embargo, los efectos sobre el poder adquisitivo de los consumidores ya comienzan a sentirse, especialmente en el rubro alimenticio.
Distintas organizaciones sociales y analistas advierten sobre el impacto que este tipo de ajustes puede tener en los sectores más vulnerables.


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