
"Quienes conocemos lo que pasó en la dictadura tenemos la responsabilidad de contarlo"
Redacción
La actividad fue organizada por la Dirección de Discapacidad e Inclusión Social, dependiente de la Secretaría de Género, Diversidades y Derechos Humanos, junto a la Secretaría de Bienestar Universitario, y se desarrolló en formato de conversatorio, promoviendo el intercambio de experiencias, testimonios y miradas dentro de la comunidad universitaria.
Participaron nodocentes de la UNT, entre ellos la consejera del estamento, Cra. Graciela Navarro, junto a trabajadores que compartieron vivencias sobre el impacto del terrorismo de Estado en el ámbito universitario.
Durante el encuentro, el director de Discapacidad e Inclusión Social, Darío Mamaní, destacó la importancia de generar estos espacios desde la universidad: “A cincuenta años del golpe, seguimos construyendo memoria. En este caso, lo hacemos desde un conversatorio, para que se escuche, se debata y se reflexione colectivamente”.
En esa línea, remarcó que la propuesta buscó no solo abrir el debate, sino también aportar a la formación y al conocimiento histórico: “Pensamos este espacio como un ámbito de reflexión y aprendizaje sobre lo que implicó el terrorismo de Estado para la Argentina y particularmente para la universidad”.
Mamaní subrayó además el fuerte impacto que tuvo el golpe en el sistema universitario: “Fue una catástrofe para la sociedad y también para la universidad. Hubo persecución, cesantías y secuestros de docentes, no docentes y estudiantes”.
Asimismo, hizo hincapié en la necesidad de transmitir estas experiencias a las nuevas generaciones: “Hay muchos jóvenes que hoy forman parte de la universidad y quizás no han tenido acceso a toda esta información. Quienes conocemos estas historias tenemos la responsabilidad de compartirlas”.
Por su parte, la nodocente Mariana García Santillán valoró el carácter del encuentro y la posibilidad de dar lugar a testimonios en primera persona: “Es un acto diferente, más distendido, donde podemos contar nuestras historias y vivencias dentro de la universidad”.
En ese sentido, destacó la importancia de sostener estos espacios en el tiempo: “Es fundamental que existan ámbitos de conversación donde podamos contar en carne propia lo que pasó. Incluso después de muchos años, hay compañeros que desconocen historias cercanas”.
García Santillán compartió además una experiencia personal vinculada a la última dictadura: “Tenía un familiar desaparecido y muchos compañeros no lo sabían. No hay una justificación: se lo llevaron por su militancia y por su compromiso con los demás”.
También remarcó el valor de la memoria en el contexto actual: “Este tipo de actividades son importantes, sobre todo en momentos donde aparecen discursos negacionistas. Esto existió y no se puede negar”.
Finalmente, sostuvo que el desafío es mantener viva la memoria colectiva: “Hay que refrescar la memoria, buscar la verdad y exigir justicia siempre”.
La jornada se consolidó como un espacio de construcción colectiva, orientado a fortalecer la democracia y reafirmar el compromiso de la universidad pública con la memoria, la verdad y la justicia.


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