
La carrera hacia la luna es ahora entre EEUU y China
RedacciónTras un verano exitoso, con las pruebas de la nave espacial Mengzhou, destinada a llevar astronautas a la Luna en 2030, el nuevo lanzador Long March 10 y el módulo de aterrizaje lunar Lanyue, China deja sentir su peso en la nueva carrera hacia la Luna, que la enfrenta a una competencia directa con Estados Unidos.
Sin embargo, este último país experimenta una profunda incertidumbre debido a las dudas en torno a la financiación de la NASA, en particular para el programa Artemis.
Esto se desprende de la audiencia de figuras clave del mundo espacial estadounidense ante el Comité de Comercio del Senado estadounidense, celebrada el 3 de septiembre y publicada hoy por varios sitios web especializados.
"Una luna fea se alza" fue el revelador título de la audiencia, en la que participaron el ex administrador de la NASA Jim Bridenstine, el presidente y director ejecutivo de la Coalición para la Exploración del Espacio Profundo Allen Cutler, el presidente del sector espacial civil e internacional de la empresa Redwire Mike Gold, y el ex comandante adjunto del Comando Espacial de la Administración Espacial de Estados Unidos, general John Shaw.
El reto, según muchos expertos, es confirmar la construcción de la estación espacial Gateway en órbita lunar y continuar con todas las actividades espaciales actualmente activas en órbita terrestre baja, empezando por la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).
La posible cancelación del programa Artemis, advirtieron, pondría en peligro tanto a la industria nacional como a las numerosas alianzas internacionales forjadas en los últimos años.
La incertidumbre, señalaron, también podría impulsar a socios y proveedores hacia las tecnologías chinas para las misiones lunares, que se aceleran rápidamente.
“Los países que lleguen primero dictarán las reglas del juego en la Luna”, declaró Gold durante la audiencia.
"El Partido Comunista Chino ya está implementando su propia gran estrategia integrada para el sistema Tierra-Luna", observó Shaw.
Nacido bajo el estandarte de la cápsula Orión y el nuevo gran lanzador de la NASA, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), a menudo criticado por sus excesivos costos y largos tiempos de construcción, el programa Artemis se enfrenta a una profunda incertidumbre.
Basta decir que Artemis 2, la primera misión tripulada en orbitar la Luna desde la era Apolo, está programada para principios de 2026, pero Estados Unidos actualmente no cuenta con un vehículo capaz de aterrizar en la superficie lunar para la misión Artemis 3, prevista para 2027.
También existe incertidumbre sobre el lanzador, dada la fuerte competencia de la Starship de Elon Musk contra el cohete SLS, especialmente tras el éxito de su décima prueba.
Sin embargo, las perspectivas para la Starship tampoco son halagüeñas, considerando la ralentización causada por el fracaso de pruebas anteriores. Además, el vehículo deberá completar al menos una misión no tripulada a la Luna antes de la misión Artemis 3, es decir, antes de 2027.
Finalmente, existen muchas incógnitas sobre la futura estación espacial Gateway, destinada a la órbita lunar, cuya financiación para 2026 fue cancelada y posteriormente restablecida. ANSA


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