
El 71% de los jóvenes teme no estar a la altura en sus relaciones íntimas
Redacción
No todos los miedos dan miedo a primera vista. Algunos aparecen en la intimidad, en forma de inseguridad, vergüenza o preocupación por no cumplir las expectativas propias o de la otra persona. El temor a no estar a la altura, a no dar placer o a ser juzgado por el propio cuerpo puede influir en cómo vivimos nuestra sexualidad y en la forma en que nos relacionamos con los demás.
Con Halloween a la vuelta de la esquina, Platanomelón, la marca líder en bienestar íntimo, pone el foco en esos miedos que no siempre se ven pero que muchas personas han experimentado en algún momento de su vida sexual. Los resultados de la encuesta realizada por la compañía, muestran cuáles son las inseguridades más habituales y hasta qué punto pueden pesar en la intimidad, así qué diferencias existen entre mujeres y hombres y cómo evolucionan estas preocupaciones según la edad.
Los resultados dibujan un escenario en el que la preocupación por las expectativas y la satisfacción de la otra persona convive con la inseguridad sobre el propio cuerpo y la dificultad para comunicar las preferencias sexuales. En concreto, uno de cada dos participantes teme no cumplir las expectativas en sus relaciones o no satisfacer a la otra persona.
En concreto, el miedo a no dar placer a la otra persona encabeza el ranking de inseguridades sexuales, con un 53% de las respuestas. Le sigue muy de cerca el miedo a no estar «a la altura», señalado por el 51%, mientras que el 48% reconoce la preocupación por ser juzgado por su cuerpo o su sexualidad. El ranking de los cinco miedos más frecuentes lo completan el temor a no llegar al orgasmo (37%) y la dificultad para expresar los propios deseos o pedir lo que se quiere (32%).
Ellas temen el juicio sobre su cuerpo, ellos a no dar placer
Aunque el miedo a no estar a la altura aparece entre las principales preocupaciones de ambos grupos, la encuesta refleja diferencias en el tipo de inseguridades que destacan entre mujeres y hombres. Entre las mujeres, el principal miedo sexual es ser juzgadas por su cuerpo o su sexualidad, una preocupación que señala el 60% de las encuestadas. Le siguen no estar “a la altura” (51%) y no dar placer a la otra persona (49%).
Entre los hombres, en cambio, la principal preocupación es no dar placer a la otra persona, un miedo que reconoce el 64% de los encuestados. No estar “a la altura” ocupa el segundo lugar, con un 49%, un porcentaje muy similar al de las mujeres. En tercer lugar, un 27% señala dificultades para expresar sus deseos.
Las diferencias también aparecen en otras preocupaciones: el 46% de las mujeres teme no llegar al orgasmo, frente al 17% de los hombres. Asimismo, el miedo a no disfrutar lo suficiente alcanza el 36% entre las mujeres y el 15% entre los hombres.
Los miedos sexuales también cambian con la edad
La edad también introduce diferencias en las preocupaciones que aparecen con mayor frecuencia. Entre las personas más jóvenes destaca la presión por estar a la altura, mientras que en las franjas de edad intermedias gana protagonismo el temor a no satisfacer a la otra persona.
Entre los 18 y los 24 años, siete de cada diez jóvenes (71%) asegura que su mayor miedo es no estar “a la altura”, que ocupa el primer puesto del ranking. Le siguen el miedo a ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad y no dar placer a la otra persona (ambos con un 59%).
Entre los 25 y los 34 años, en cambio, su principal preocupación es ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad, con un 60%. En segundo lugar aparece el miedo a no llegar al orgasmo (51%), seguido de no dar placer a la otra persona (50%).
A partir de los 35 años, la preocupación por no dar placer a la otra persona pasa a ser la más frecuente, así lo señala el 64% de las personas de 35 a 44 años y el 54% de las de 45 a 54 años.
En el grupo de 55 años o más, el miedo a ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad y el temor a no dar placer comparten el primer puesto, con un 34% cada uno.
Casi 3 de cada 4 ha evitado hablar de un tema sexual por vergüenza o miedo al juicio
Estas inseguridades también pueden condicionar la experiencia sexual. El 46% de las personas encuestadas reconoce que estos miedos han afectado mucho o bastante su disfrute, mientras que el 19,5% señala el temor a no estar “a la altura” como el que más ha condicionado su vida sexual.
Hablar de sexo también puede ayudar a ganar seguridad en la intimidad. El 55% de las personas encuestadas afirma que hablar con la otra persona le ha ayudado o le ayudaría a sentirse más cómoda en sus relaciones sexuales. Sin embargo, casi tres de cada cuatro reconocen haber evitado alguna vez hablar de un tema sexual por vergüenza o miedo al juicio.
“A menudo vivimos los encuentros sexuales con miedo a no estar a la altura, no gustar o no satisfacer a la otra persona. Estos miedos no son solo individuales: tienen que ver con los mensajes que recibimos como sociedad sobre cómo debería ser el sexo. Una educación sexual integral podría ayudarnos a cuestionar estas expectativas y dejar de vivir el sexo como una prueba en la que tenemos que demostrar algo, para empezar a vivirlo como una experiencia de exploración y no un examen”, explica Anna Sánchez, sexóloga de Platanomelón.


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