En este contexto, ha subrayado que la mayoría de las crisis que ha afrontado Irán, desde los disturbios internos y la guerra hasta los problemas económicos y el bloqueo marítimo, se han producido o agravado bajo la influencia de las acciones de Estados Unidos y su aliado regional, el régimen israelí.
Bahreini se ha referido a los ataques contra infraestructuras, escuelas, centrales eléctricas, funcionarios y civiles, y ha acogido con satisfacción el informe de la misión de investigación sobre la atribución de crímenes de guerra a Estados Unidos.
Asimismo, ha subrayado la necesidad de rendición de cuentas, garantías de no repetición y reparación integral de los daños.
El representante iraní ha criticado las fuertes presiones económicas y las medidas coercitivas unilaterales contra Irán.
Sobre las protestas de enero, ha afirmado que comenzaron de forma pacífica, pero se transformaron en disturbios violentos tras una intervención extranjera, y ha señalado que el traslado ilegal de armas y las provocaciones externas contribuyeron a agravarlos.
La 63.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU comenzó el 7 de septiembre y continuará hasta el 7 de octubre de 2026 en Ginebra.
Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra Irán el 28 de febrero. El primer día de la agresión, un ataque estadounidense contra la escuela primaria Shayare Tayebe en Minab, Hormozgán, mató a 168 personas, la mayoría niños y varios profesores, mientras otro ataque contra un centro deportivo y una zona residencial en Lamerd, en la provincia de Fars, dejó 22 muertos.
La Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU “encontró motivos razonables para creer” que Estados Unidos cometió el crimen de guerra de lanzar ataques indiscriminados contra civiles y bienes de carácter civil en ambos ataques.
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