El tiempo - Tutiempo.net

Malvinas: Tucumán suma un documento de 1833 al reclamo mientras Milei pone en pausa su viaje a Londre

Cancillería sondea si todavía hay margen para la visita presidencial a Londres y Tucumán dio a conocer ayer el hallazgo de un documento de 1833 sobre la usurpación británica de las Islas Malvinas.
Politica11 de septiembre de 2026RedacciónRedacción

image

Cancillería sondea si todavía hay margen para la visita presidencial, prevista para octubre o noviembre, tras el giro de Milei sobre la causa Malvinas. En paralelo, el Archivo Histórico de Tucumán exhibió un oficio original de 1833 que la Provincia pondrá a disposición del Gobierno nacional para reforzar el reclamo de soberanía.

El viaje de Javier Milei a Londres y su charla prevista en Oxford quedaron en suspenso. La Casa Rosada y la Cancillería instruyeron a la embajadora argentina en el Reino Unido, Mariana Plaza, para sondear si todavía existe clima político para la visita, prevista entre octubre y noviembre en el marco del foro de inversiones Argentina Week. El giro del Presidente sobre la causa Malvinas, anunciado el 3 de septiembre por cadena nacional, modificó el escenario que la diplomacia argentina venía preparando desde hacía más de un año.

En ese contexto, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dio a conocer ayer el hallazgo de un documento de 1833 sobre la usurpación británica de las Islas Malvinas. El oficio, de cuatro hojas, fue enviado por el entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Ramón Balcarce, al gobernador de Tucumán, Alejandro Heredia. El equipo del Archivo Histórico de la Provincia lo recuperó durante tareas de conservación, clasificación y digitalización de sus fondos documentales.

"Este instrumento es fundamental para demostrar, primero, que las Islas Malvinas son argentinas y, segundo, que los ingleses las usurparon", afirmó Jaldo. El mandatario anunció que la Provincia pondrá el original a disposición del Gobierno nacional y de la Cancillería, si lo requieren, para las gestiones diplomáticas por la soberanía. El secretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, Raúl Albarracín, participó del anuncio junto al director del Archivo Histórico, Javier Critto, y la subsecretaria de Gobierno, Katherina Mazzuco.

El documento prueba que, ya en 1833, la Argentina exigió sin eufemismos el reconocimiento de su soberanía y una digna reparación por parte del Gobierno británico, y remarcó que a la ocupación como un "insulto" y una "violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos".

Una carta que llega en medio de la tensión diplomática

La aparición del documento coincide con el momento de mayor tensión entre Argentina y Reino Unido por Malvinas en los últimos años. El 3 de septiembre, el presidente Javier Milei anunció por cadena nacional la construcción de una base naval en Ushuaia y el endurecimiento de sanciones contra empresas que operen en las islas sin autorización argentina. "Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho", dijo Milei, quien apuntó al proyecto petrolero Sea Lion, de las compañías Rockhopper y Navitas, ubicado a 220 kilómetros al norte del archipiélago.

El anuncio se dio después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, dijera que Washington podría revisar su tradicional neutralidad sobre la disputa de soberanía. Reino Unido respondió el 4 de septiembre. El secretario de Defensa, Wes Streeting, sostuvo que "las Malvinas son británicas porque los isleños eligieron ser británicos" y calificó las palabras de Milei como una maniobra de política interna. El 8 de septiembre, una funcionaria del Foreign Office ratificó que "no hay duda" sobre la soberanía británica.

La disputa también atravesó el Mundial 2026. Jugadores de la Selección argentina desplegaron una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas" tras un partido ante Inglaterra, lo que motivó el reclamo británico ante la FIFA.

Los hechos de 1833

La ocupación británica de las Islas Malvinas ocurrió el 3 de enero de 1833. El comandante John James Onslow, al mando de la corbeta de guerra HMS Clio, exigió arriar el pabellón argentino en Puerto Soledad y ordenó el retiro de la guarnición. Antes de ese episodio, las Provincias Unidas del Río de la Plata ejercían soberanía efectiva sobre el archipiélago, con autoridades, población estable y actividad económica desde 1820.

El oficio hallado en Tucumán fue redactado 23 días después del hecho, el 26 de enero de 1833, y firmado por Balcarce y por Manuel Maza. En él, el Gobierno de Buenos Aires transmitió a las provincias el relato oficial del episodio, basado en el parte del comandante José María Pinedo, al mando de la goleta Sarandí, testigo directo de la intimación británica.

A continuación, la transcripción completa del documento difundido por el Gobierno de Tucumán.


OFICIO OFICIAL DE BUENOS AIRES DIRIGIDO A LA PROVINCIA DE TUCUMÁN SOBRE LOS SUCESOS DE LAS ISLAS MALVINAS

(26 de enero de 1833)

Buenos Aires, enero 26 de 1833

Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia.

Al Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Tucumán

Si grande ha sido por el Gobierno de Buenos Aires el disgusto que ha tenido con la noticia de la violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, ejecutado por un buque de guerra de S. M. B. [Su Majestad Británica], en deshonor del Pabellón Argentino, en ofensa de la integridad del territorio de la República, y con agravio de sus derechos, de su justicia, y de la fe debida a las relaciones de amistad y buena inteligencia cultivadas sin interrupción con el Gabinete de San James Londres, no es menos el que tiene al hacer partícipe de él al Señor Gobernador de Tucumán, poniendo en su conocimiento la nueva escandalosa agresión que ha cometido sobre las Islas Malvinas un Comandante de la Marina inglesa, más notable aún por las recíprocas relaciones y tratados de amistad y comercio entre ambos Estados, que la que en el año anterior cometió otro Comandante de marina de una Nación amiga, la de Estados Unidos de la América del Norte.

El 15 del corriente día fondearon en estas balizas exteriores la goleta de guerra Sarandí, de regreso del Puerto de San Luis de la Soledad en las Malvinas; en seguida su comandante Don José María Pinedo ha dado parte de haber regresado antes de recibir órdenes por ello, a causa de que el 2 del corriente, habiéndose presentado en la Isla de la Soledad la corbeta de guerra de S. M. B. Clio en circunstancias que por la insubordinación de unos pocos de la guarnición había desaparecido el jefe del establecimiento y trastornado allí el orden, a cuya reparación se ocupaba el comandante de mar cuando, al recibir toda Clio [el buque británico], dispuso que pasando a su borde dos de sus oficiales, le hiciesen los correspondientes ofrecimientos de atención y amistad; y habiendo regresado estos, diciéndole que Mr. Onslow, comandante de la corbeta de S. M. B., disponía a pasar a bordo de la goleta Sarandí, en efecto lo verificó como a las 3 de la tarde del mismo día, acompañado de dos de sus oficiales, y entrando en conversación con el comandante de la Sarandí, manifestó a este que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas, y fijando en S. M. B. y sus órdenes terminantes, le imponía en arriar en ellas el Pabellón inglés dentro de 24 horas, conforme lo había practicado en otros puntos de las propias colonias, y dar pasaje en un buque a la tropa y oficial[e]s que allí se hallan, lo mismo que a los demás habitantes que hubiesen, haciendo su carga con lo pertinente a Buenos Aires; en cuya virtud añadió Onslow al siguiente día el Pabellón argentino, que flameaba en tierra, y que debía dejar cumpliendo las dos órdenes que se le habían comunicado.

La sorpresa del comandante Pinedo en aquel acto fue tan natural como inesperada la agresión y violento despacho que la motivó, al considerar que un torpe atentado sea cometido por una Nación amiga, y proastra que ha hecho siempre alarde de su fidelidad y moderación, y que no ha podido oportunidad de manifestarnos la cordialidad de sus sentimientos amistosos de la República Argentina. Sin embargo, después de hechas las de[ba]e al comandante Onslow los protestos correspondientes al caso, y de esperarse que ambos Estados se hallaban en perfecta amistad, esa soberan[í]a estimando tal padecimiento, le manifestó que su deber no le permitía consentir en tan injusta partición, sin recibir para ello expresas órdenes de su gobierno. Entonces C[apitä]n Onslow se despidió diciendo al comandante Pinedo la contestación por escrito.

En efecto, como a las 4 de la tarde del día 2 recibió el referido comandante la nota, cuyo contenido se acompaña en copia. En vista de la intimación y continente, queriendo resistir a todo trance, encontró con dificultades que consideró insuperables y resolvió mandar una comisión que a nombre del gobierno reprodujese a Mr. Onslow las protestas anteriores, y le manifestase que si la fuerza tentaba llevar adelante su proyecto, se vería precisado a resistirle, y que por lo mismo esperaba se quisiese diferir hasta que el gobierno le demarcase la línea de conducta que debía observar. Eran pasadas a la sazón las diez de la noche, y la comisión regresó a bordo de la Sarandí, sin haber obtenido hablar con el Comandante Onslow.

En este estado, después de haber el Comandante Pinedo propuesto con superiores dificultades, y haciendo su concepto eficaz la más denodada resistencia, a satisfacer de nuevo en ella, y en la mañana del día 3 a las 6 se fue personalmente a bordo de la corbeta Clio, y protestó por última vez a su Comandante contra la violencia que intentaba cometer; este le contestó en el mismo sentido de la nota en copia, preguntándole si no podía diferir la ejecución de las órdenes que había recibido para apoderarse de las Malvinas, y que sus fuerzas eran las que veía, y que además esperaba otras por momentos, y que en esta inteligencia podía obrar como le pareciera. Inmediatamente se separó el Comandante Pinedo, haciendo responsable a la Gran Bretaña del insulto y de la violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos, que a la fuerza eran atropellados tan sin consecuencia y misimiento miramiento, y iba por todo a retirarse porque el pabellón de tierra no lo arriaba.

En efecto, vuelto el Comandante Pinedo a su buque, entre las medidas que tomó antes de hacerse a la vela fue una la de prohibir en la Isla que se arriara el Pabellón Argentino, encargando el comando de ella por escrito al capataz del establecimiento Don Juan Simon, que iba a quedarse con algunos más.

A las 9 de la mañana del 3 se desembarcó por la punta del Puerto de San Luis gente de mar y de tierra en tres botes de la corbeta inglesa, y colocando un misterio en la casa de un inglés distante de la de la comandancia como cuatro cuadras, izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra, viniendo en seguida a la Sarandí un oficial con él de entregusto de entrega. En el día estuvo listo el Comandante Pinedo para defenderse del sitio del insulto, mas tuvo que permanecer todo el tiempo permitido el tiempo salía hasta el 5 a las 4 de la tarde, en que se hizo a la vela.

Los hechos según los transmite el Gobierno de Buenos Aires al de Tucumán, conforme al parte oficial dado por el Comandante de la goleta Sarandí, auditan el abjur agravio más chocante de la fuerza; y desmienten las protestas amistosas que estaba acostumbrado a recibir de una Nación con la cual se ha esmerado en mantener la mejor inteligencia, cumpliendo religiosamente por su parte los deberes que le imponían los tratados existentes y prestándose a generosas indulgencias en obsequio de la amistad más sincera. Las copias número 2, 3 y 4 se pondrán al Señor Gobernador de Tucumán al cabo de los pasos que ya ha dado el Gobierno de Buenos Aires en este íntegro y delicado asunto; y también de la firme resolución en que se halla de sostener los derechos de la República Argentina, y de no transcender con mengua de la razón y del honor nacional, promoviendo cuanto la justicia y la prudencia aconsejan en estos casos, para obtener del Gobierno Británico una digna reparación, el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas, y el uso del dominio en aquel territorio; y cuando esto no bastase, poniendo entonces en acción los medios oportunos para que la opinión pública pronuncie un fallo, que no es indiferente al crédito de un Gobierno como el de la Inglaterra y tiende hoy a alinearse entre los más liberales y cultos de la Europa.

Dios guarde al Señor Gobernador de Tucumán muchos años.

Juan Ramón Balcarce

Manuel Maza

Fuente: Gobierno de Tucumán / Archivo Histórico de la Provincia.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto
Alias_Willy_Los_Tiguerones

¿Quiénes son Los Tiguerones, la nueva banda ecuatoriana declarada terrorista por Estados Unidos?

Redacción
America Latina10 de septiembre de 2026
 Los Tiguerones se convirtieron en la cuarta banda delincuencial ecuatoriana declarada por Estados Unidos como organización terrorista, tras la visita a Quito del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para afianzar la cooperación del país norteamericano en la «guerra» que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, mantiene contra el crimen organizado.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email