
La Justicia de Tucumán emitió la primera sentencia firme en el marco de la investigación por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años hallada sin vida el pasado 8 de enero en un basural de Manantial Sur.
En el marco de un juicio abreviado, Nicolás Augusto Navarro Flores, de 37 años, fue condenado a la pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo tras ser hallado culpable del delito de encubrimiento agravado. Asimismo, la resolución ratificó un acuerdo entre las partes que obliga al condenado a abonar una compensación económica de $100 millones destinada a los familiares de la víctima.
Destrucción de evidencias y reconstrucción de los hechos
Durante la audiencia judicial, Navarro Flores admitió que el 7 de enero acudió a la vivienda de Felipe «El Militar» Sosa —principal imputado como autor material del crimen—, donde recibió dos bolsas con prendas de vestir y pertenencias de la víctima. Posteriormente, el acusado arrojó los elementos a un contenedor de basura con la intención explícita de eliminar pruebas que vincularan el hecho con la propiedad de Sosa. La auxiliar fiscal Carolina Brito Ledesma remarcó la gravedad del accionar y la falta de presentación espontánea del imputado, quien fue localizado tras tareas de inteligencia policial.
La declaración del condenado aportó elementos que fortalecen la acusación principal contra el presunto femicida.
Estado de la causa contra el presunto autor material
Mientras esta primera condena quedó firme, la investigación penal preparatoria avanza sobre el núcleo principal del hecho. Felipe «El Militar» Sosa permanece bajo prisión preventiva e imputado por el femicidio de la joven, en tanto que otros sospechosos afrontan imputaciones secundarias por encubrimiento. Por consiguiente, el testimonio y las admisiones formalizadas por Navarro Flores en el juicio abreviado se integrarán como pruebas clave para el posterior debate oral donde se juzgará la responsabilidad material del crimen.
















