
COP31: Antalya ante el reto de convertir promesas climáticas en hechos
RedacciónMúsica enérgica, imágenes espectaculares y numerosos efectos visuales. El mensaje del video promocional de la 31.ª Conferencia Mundial sobre el Clima (COP31) es claro: Turquía, como país anfitrión, quiere proyectar una imagen moderna, atractiva y comprometida con el medioambiente.
También aparece Emine Erdogan, primera dama de Turquía, quien afirma: "El cambio climático es una de las manifestaciones más evidentes del impacto de la actividad humana en nuestro planeta".
A partir del lunes 9 de noviembre, representantes de casi todos los países del mundo se reúnen en Antalya para debatir cómo afrontar la crisis climática. Turquía es la anfitriona oficial, mientras que Australia estará a cargo de dirigir las negociaciones. Sin embargo, la realidad a la que se enfrentan jefes de Estado y diplomáticos es mucho más grave de lo que sugiere la colorida campaña promocional de la cumbre.
Sequías intensas, calor extremo, niveles mínimos históricos en ríos europeos e incendios forestales en Francia: numerosas regiones de Europa sufrieron emergencias climáticas durante este verano. Situaciones similares se registraron también en muchas otras partes del mundo.
En agosto, una inundación arrasó pueblos enteros en Nepal y causó la muerte de miles de personas. El desastre se desencadenó cuando rocas desprendidas y fragmentos de un glaciar cayeron en un lago de montaña. Los científicos señalan una relación entre lo ocurrido y el derretimiento del hielo provocado por el calentamiento global.
En el centro de las negociaciones climáticas de la ONU de este año en Antalya está la cuestión de cómo transformar con mayor rapidez los compromisos climáticos en medidas concretas.
Y es que las emisiones siguen aumentando a nivel mundial. Según Naciones Unidas, el objetivo acordado en 2015 de limitar el calentamiento global a 1,5 grados respecto de los niveles preindustriales es prácticamente inalcanzable.
Por eso, el abandono del carbón, el petróleo y el gas, principales responsables del calentamiento global, sigue siendo una prioridad. Hasta ahora no se ha logrado un consenso sobre si se debe avanzar hacia la eliminación de los combustibles fósiles ni sobre cómo hacerlo.
¿Se espera demasiado de las conferencias climáticas?
David Victor, experto en clima y ciencias políticas de la Universidad de California en San Diego, considera, sin embargo, que el Acuerdo de París ha permitido lograr avances. Antes de aquel histórico acuerdo de 2015, las proyecciones de la ONU indicaban que el mundo se encaminaba hacia un calentamiento de entre 3 y 3,5 grados para finales de siglo.
Si se cumplen plenamente los compromisos climáticos actuales, el aumento podría situarse entre 2,3 y 2,5 grados, según los cálculos más recientes. Por su parte, el último Informe sobre la Brecha de Emisiones de la ONU proyecta un calentamiento de 2,8 grados a mediano plazo. Se trata de un avance considerable, aunque un incremento de esa magnitud en las temperaturas medias mundiales tendría consecuencias graves. "No cabe duda de que podríamos hacer más", afirma Victor.
No obstante, el científico advierte contra las expectativas demasiado elevadas respecto de las conferencias climáticas anuales. Las decisiones deben adoptarse por consenso, lo que permite que determinados países bloqueen acuerdos de gran alcance.
A esto se suman las guerras, los conflictos comerciales y los problemas económicos con los que los países llegan a las negociaciones.
"Es como un enorme árbol de Navidad en el que cada uno ha colgado sus propias esferas. El árbol ya cruje bajo el peso, mientras siguen agregándole más adornos. Tenemos que verlo tal como es: un lugar donde la gente habla de los temas más diversos", explica Victor.
¿Se convertirá Antalya en la conferencia de las nuevas alianzas?
En lugar de esperar un acuerdo entre todos los países, Victor apuesta por los llamados "clubes climáticos": alianzas más pequeñas entre gobiernos y empresas que impulsan conjuntamente soluciones concretas, por ejemplo, para la aviación, el transporte marítimo o la movilidad eléctrica. "El proceso de París es importante. Debe continuar. Pero el verdadero trabajo se llevará a cabo en esos clubes", sostiene Victor.
Un ejemplo de este enfoque se produjo en abril de 2026. Por invitación de Colombia y los Países Bajos, representantes de 57 países participaron en una conferencia específica sobre el abandono de los combustibles fósiles. Allí debatieron medidas concretas para reducir la dependencia del carbón, el petróleo y el gas. En las negociaciones climáticas oficiales de la ONU, un acuerdo sobre una hoja de ruta en ese sentido había fracasado hasta ahora, principalmente por la oposición de los países productores de petróleo.
En Antalya se avecinan negociaciones difíciles. Es poco probable que sus resultados sean tan espectaculares como la campaña publicitaria lanzada por Turquía. Para muchos observadores, una solución pragmática que prometa hechos en lugar de palabras ya representaría un gran paso adelante. DW



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