
El aumento del costo de vida y la persistencia de la inflación están deteriorando la percepción de la economía entre los estadounidenses, con casi ocho de cada diez personas calificando negativamente la situación económica y una creciente preocupación por los precios de los alimentos, los combustibles y la vivienda, según una serie de encuestas difundidas en las últimas semanas.
Un sondeo conjunto de Associated Press-NORC reveló que el 41% de los estadounidenses teme no poder afrontar el costo de los alimentos en los próximos meses, frente al 24% registrado en abril.
Casi la mitad de los consultados señaló que el precio de los comestibles constituye hoy una fuente importante de estrés financiero.
La preocupación se extiende también al combustible.
Una encuesta del Pew Research Center indicó que el 56% de los estadounidenses está "muy preocupado" por el precio de la gasolina, frente al 34% de comienzos de año.
Otro relevamiento de AP-NORC mostró que el 40% considera el costo del combustible una de sus principales preocupaciones económicas.
Las dificultades también se reflejan en los hábitos cotidianos. Más de seis de cada diez estadounidenses afirmaron haber reducido las salidas a restaurantes para ahorrar dinero, mientras muchos aseguran haber disminuido el uso del automóvil, concentrado las compras en un solo viaje o recurrido a cupones de descuento para el supermercado.
La vivienda representa otro foco de inquietud. Cerca de dos tercios de los encuestados por Pew manifestaron estar muy preocupados por el costo del alquiler o de la compra de una casa, en un contexto de precios elevados y tasas hipotecarias todavía altas.
El deterioro económico también parece afectar políticamente al presidente Donald Trump. Según una encuesta de CNN, solo el 30% aprueba actualmente su gestión de la economía, frente al 44% registrado en marzo de 2025. La caída se observa incluso entre los votantes republicanos: el respaldo pasó del 88% al 66% en apenas cuatro meses.
Muchos de los entrevistados atribuyen parte del aumento del costo de vida a la guerra con Irán, especialmente por su impacto sobre el precio internacional del petróleo y los combustibles.
El eventual cierre o las tensiones en el estrecho de Ormuz aparecen con frecuencia entre las preocupaciones expresadas por los consumidores.
Trump, sin embargo, mantiene un discurso optimista. El presidente aseguró en los últimos días que un acuerdo con Irán es "inminente" y sostuvo que, una vez finalizado el conflicto, los precios del petróleo y de la gasolina volverán a bajar.
También responsabilizó a factores externos por el encarecimiento de los combustibles.
El creciente malestar económico coincide con un enfriamiento de la actividad. El informe oficial de empleo mostró una pérdida neta de 23.000 puestos de trabajo en julio, muy por debajo de las expectativas del mercado, mientras el crecimiento económico se desacelera tras el impacto del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los costos energéticos.ANSA


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