Se trata de un hombre y una mujer que habían quedado atrapados en un sendero de la Quebrada de Lules, a la altura de las Ruinas de la Usina, tras la crecida del río.
Cinco espacios municipales abrieron sus puertas con espectáculos en vivo, muestras artísticas y colectivos gratuitos que conectaron los circuitos históricos de la ciudad.