
Adriana Puiggrós, sobre las pruebas PISA: “La educación argentina había mejorado mucho desde el 2000 en adelante”
Redacción
La pedagoga y escritora Adriana Puiggrós, quien también se desempeñó como secretaria de Educación de la Nación, se refirió a los resultado de las pruebas PISA, que no fueron positivos para la Argentina, ya que el 76% de los chicos no alcanzó los requerimientos mínimos de matemática, lo que se traduce en una caída del 1,9% frente a los indicadores de 2022.
En declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas, la intelectual le restó importancia a las pruebas PISA por considerarlas “estrictamente cuantitativas” y, además, las puso en un contexto nacional desafiante para los docentes, mientras las nuevas tecnologías avanzan y contrastan con la lentitud de las políticas públicas en materia educativa.
¿Qué primer análisis se puede hacer de los resultados de las pruebas PISA, cuyo resultado ha mostrado un claro descenso en la calidad educativa de la Argentina?
- La educación argentina empeoró. No hay capacitación docente. La única capacitación docente que hay es la que dan los sindicatos en cada provincia, y hay realmente una gran confusión por parte de los ministerios de Educación de las provincias porque no hay una directiva nacional. No hay Ministerio de Educación. Y no estamos en condiciones de decir “vamos con la historia para atrás” o “no miremos las nuevas tecnologías”. No, porque el mundo va para adelante.
Por lo tanto, es necesario incorporar las nueva tecnologías. Algo parecido pasó a fines del siglo XVI o principios del XVII, cuando se dejó atrás la educación oral y ganó terreno el libro: se armó un lío bárbaro porque era muy difícil esa transición. Y ahora está pasando lo mismo. Para que no se transforme en algo negativo, lo que hace falta es capacitación de los docentes, darles la posibilidad de comprender de qué se trata esto de la inteligencia artificial. Yo he visto hoy a muchos docentes con una comprensión profunda.
Escuchaba hoy a un docente de una escuela rural de una provincia del Noroeste que contaba cómo salvó el problema de la distancia con una zona urbana para actividades, juegos, etcétera, vinculados con la enseñanza de las matemáticas, utilizando los celulares. Hay innumerables usos de la inteligencia artificial y otras tecnologías para finalidades pedagógicas. No podemos, como se intenta hoy, ponernos fuera de nuestro tiempo.
En lo que usted dice hay tres ejes: la capacitación docente, la política y el uso de nuevas tecnologías. Si le parece, empecemos por la política, porque el gran elefante en la habitación es que los chicos no aprenden matemáticas ni leen. Y el Ministerio de Capital Humano ha culpado explícitamente al kirchnerismo. Más allá de lo partidario, ¿no hay algo de cierto en que llevamos décadas de empobrecimiento de la educación?
- No, décadas no. La educación argentina había mejorado mucho desde el 2000 en adelante. Por otra parte, hay que señalar que, medidas por las pruebas PISA, no es solo la Argentina la que queda por debajo.
Hay países cuya cultura, cuyo lenguaje en el cual son educados los chicos (en sus casas o en sus comunidades), no son adecuados para ser evaluados por las PISA, que no habla en esos lenguajes. Las PISA hablan y preguntan en el lenguaje de los organismos internacionales, con una concepción estrictamente cuantificadora. Si se abordara el conocimiento de los chicos teniendo en cuenta otras variables, nos vamos a encontrar con que aprendieron un montón de cosas. Con esto no estoy diciendo que no deban mejorar en matemáticas. Entonces, no podemos sacar al elefante de la habitación si primero no reconocemos que está ahí.
El elefante está pisando la cabeza de los docentes e ignorando que los chicos sí entran al mundo digital, que aunque se lo prohibamos (como ya se ha hecho en algunas provincias y países), lo van a seguir haciendo. Prohibir el uso de celulares y de la IA es prohibir a los chicos, a los adolescentes y a los docentes que sigan el curso de la historia. No se trata solo del avance de Google, de Apple, etc., que hacen su negocio: también hay un avance de la técnica, del conocimiento científico, de los saberes. No les podemos negar esos saberes porque nuestros chicos pueden quedar muy afuera de la historia.
¿Usted de algún modo le baja el precio a las pruebas PISA?
- Sí, claro que les bajo el precio. Son estrictamente cuantitativas. Le aplican los mismos criterios a un chico de Filipinas, de Nueva York o de Catamarca. Voy a dar un ejemplo que a los conservadores no les va a gustar: los jóvenes repartidores de pedidos por aplicaciones, ¿usan o no usan su pensamiento cuantitativo? ¿Y los que tienen que ganarse la plata como emprendedores? Es más: ¿usan mejor o peor los cálculos que los chicos de clase media o media-alta que usan más el celular o la computadora para hacer sus cálculos? Las pruebas PISA miden en relación a esa clase media o media-alta.
¿Las pruebas Aprender son más fidedignas o se basan en los mismos criterios?
- Solo un poco más. El problema es que se apliquen solo pruebas estadísticas de orden cuantitativo. Hay que hacer investigaciones cualitativas que permitan una visión más específica, que podamos entender mejor cómo aprende un chico del Conurbano bonaerense u otro cuyos padres todavía hablan quechua, aimara o guaraní. Son chicos bilingües, y ese bilingüismo es completamente descalificado; el bilingüismo calificado hay que pagarlo mandando a los chicos a una escuela privada. Es muy complicado, porque se vincula con el tema de la integración y de las grandes migraciones en América Latina, que son algo histórico para nuestra nación. Argentina tiene un problema social profundo que no se puede reducir a la aplicación de una prueba como la PISA.
Tanto el Gobierno como algunos sectores políticos los ven más bien como “trabajadores del Estado”, como “ñoquis”, como “difusores de ideologías”, como “sindicalistas”, dicen que “tienen muchas vacaciones” y hubo una verdadera cruzada contra los docentes por el tema del presupuesto universitario. Incluso dicen que “no se quieren capacitar” o que “toman de rehenes a los chicos cuando paran”. ¿Usted qué lectura hace de esto?
- Yo creo que todo eso es algo muy antiguo. Hace ya unos 30 años que se viene cargando la culpa sobre los docentes, que tratan de sacárselos de encima, de disminuir su salario. Es una postura de la derecha, una postura conservadora de sectores que mandan a sus hijos a escuelas privadas. No es que ellos quisieran que se cerraran las escuelas. Si uno les pregunta, tampoco están de acuerdo con el “homeschooling” o con no mandar a sus chicos a la escuela y tenerlos en sus casas para enseñarles. En algún caso están tratando de poner de moda el “homeschooling”, porque no ha tenido éxito ni siquiera en EEUU. La escuela existe hace muchos siglos porque la sociedad necesita transmitir conocimiento by, en este caso, incluyo los saberes técnicos y tecnológicos (como la IA). La sociedad necesita enseñar lo que no se puede enseñar en la casa. La política de descalificación del docente tiene que ver con el mezquino interés de una derecha que de ninguna manera se quedaría con sus hijos en su casa, sino que los mandan a colegios privados muy caros y no quieren que el Estado sostenga con sus impuestos una educación gratuita y les pague a los docentes. Es una cuestión elemental que no empezó ahora. Pero la diferencia es que hoy el Gobierno el que se hace cargo de ese discurso y pone en práctica esa intención.
¿No está desacreditado el sindicalismo docente, tanto en la mirada de buena parte del arco político como en la sociedad, y eso termina impactando en la propia actividad docente?
- Qué curioso, porque en todas las últimas reuniones con docentes no he dejado de escuchar que son solo los sindicatos los que están dando capacitación docente, capacitación para que puedan pasar del mundo analógico al digital. Cualquiera lo puede verificar googleando qué hace el sindicato de tal o cual provincia. El Gobierno no: suspendió la capacitación.
¿Usted dice que la Ciudad de Buenos Aires tampoco capacita a sus docentes?
- No sé si está dando algún tipo de capacitación, pero no es significativa. La que está más avanzada es Córdoba, que hace ya tres años que está capacitando a sus docentes. Y lo está haciendo el Gobierno provincial con una participación muy fuerte del sindicato UEPC.
¿Qué es lo que está haciendo Córdoba que la distingue de las demás?
- Está llevando adelante una capacitación continua, que no se interrumpe porque cambia un ministro o el Gobierno. Han puesto muchos fondos en la capacitación. También escuché que en algunas provincias andinas también ha habido alguna inversión de los pocos fondos que tienen. Volviendo a los sindicatos, hay que decir que se sostienen por la cuota que pagan los afiliados. En la medida en que los salarios docentes son cada vez peores, es muy difícil sostenerlo. El odio de la derecha es contra los sindicatos docentes. Odian a los sindicatos en general, pero a los de los docentes en particular. Con los primeros mantiene una lucha estrictamente salarial. Pero no quieren que los docentes sigan teniendo esa libertad que tienen cuando se cierra la puerta del aula.
¿Dice que la preocupación de los conservadores con los docentes es más bien ideológica?
- Claro, les preocupa ideológicamente. Hay expresiones del Gobierno que no denotan una buena educación, empezando por el Presidente de la Nación. En cambio, los docentes en el aula hablan como siempre han hablado, con un lenguaje de cierto nivel cultural, siguiendo los textos, las planificaciones. Por si no lo sabe, se lo cuento: es impresionante cómo utilizan los docentes la IA para la planificación. La gente debería saber que los docentes planifican cada clase, en su casa. Ahora la IA les ayuda, no solo a hacerlo más rápido, sino que además les proporciona más posibilidades.
Pero también es cierto que la IA genera cierta inquietud. Hace algunos días, la ciudad de Nueva York, que tiene un gobierno progresista, prohibió el uso de la IA en las escuelas primarias y secundarias. ¿Qué opina usted de esta decisión?
- Me parece de un grado de ingenuidad increíble. ¿Cómo van a lograr que los chicos no tengan ningún contacto con las nuevas tecnologías? Cuando se les prohíbe entrar con los celulares o usar las redes, los chicos salen de la escuela e inmediatamente se conectan. Y en la ciudad de Nueva York no debe haber ni uno que no tenga dos celulares o acceso a las redes. Además de ingenua es inútil la prohibición.
Entre sus argumentos, el alcalde Mamdani explicó que la intención es “recuperar el contacto humano” entre alumnos y con los docentes. Ve la “humanidad” como un valor indispensable de la escuela.
- Yo estoy de acuerdo, pero no creo que el desarrollo tecnológico sea contrario al contacto humano. Mi pregunta es por que son castigados los chicos y los adolescentes poniéndolos afuera de los saberes de la época, en lugar de controlar fuertemente los programas que producen las grandes empresas. ¿Por qué le prohibimos a un chico usar su teléfono mientras que las cinco empresas grandes del rubro tecnológico producen lo que quieren y eso igualmente llega a los chicos? Un caso similar es lo que ocurre con el “horario de protección al menor” en la tele, cuando el resto del día se encuentran contenidos realmente pornográficos.
Como no saben qué hacer, advierten a los padres que llegó determinado horario para proteger a los chicos, y es una mentira, porque no se los protegió en todo el día. Yo no soy quién para criticar al alcalde de Nueva York, pero su idea es ingenua y también dañina. Si no se regulan las aplicaciones, podemos entrar en un terreno peligroso como es el de la ludopatía. Y en lugar de orientar a los chicos, se los castiga. Es una especie de renuncia a la educación. En vez de plantearnos cómo educar mejor, estamos diciendo “sobre esto no educo”. Volvamos al ejemplo de la proliferación del libro. El Cardenal Cisneros, asesor de la Reina Isabel, se puso como locro que había biblias por todos lados, escritas de diversas maneras, y que también de imprimía El Corán. Y se dio cuenta de que eso se podía reproducir gracias a la imprenta. En su desesperación, mandó a recoger todas las biblias y a quemar el Corán. ¿Vamos a quemar todos los celulares? Esto le hace un grave daño a la educación.


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