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Carta Abierta al compañero Javier Noguera

Le hablo a ese compañero que nos llenó de esperanza. A ese le hablo pero no lo encuentro, no está ni en la mente ni el cuerpo de ese diputado nacional que hoy apoyó sus glúteos en un recinto que huele a cloaca.
Politica19 de febrero de 2026 Rossana Herrera de Forgas
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Rossana Herrera de Forgas

No, no me equivoqué en el título de esta carta, sé muy bien a quién le hablo: a un compañero. Al que militamos con todo el entusiasmo y con todo el compromiso. Convencidos de que vos eras el que mejor nos representabas, que simbolizabas las banderas por las que luchamos desde nuestra más insolente adolescencia. Sé que le hablo a quien apoyamos, acompañamos y sostuvimos cuando soñaste con hacer de la provincia lo mismo que hiciste con tu ciudad: reinventarla, convertirla en el paraíso al que todos queremos visitar.

Le hablo a ese compañero que nos llenó de esperanza, que nos hacía sentir orgullosos de formar parte de su entorno más cercano. A ese le hablo pero no lo encuentro, no está ni en la mente ni el cuerpo de ese diputado nacional que hoy apoyó sus glúteos en un recinto que huele a cloaca, a excremento, a podrido. Ese compañero está escondido detrás del dueño de esa banca que convalida, a mano alzada, la mayor estafa de la historia de mi país. Sí, sí, la mayor de la historia, digo bien, porque a la junta que estaba al frente de la sangrienta dictadura cívico militar de los 70, no la elegimos. Nadie depositó ilusiones en esos genocidas que nos privaron de 30.000 compañeros.

A ellos nos los impusieron, pero a estos individuos dizque representantes del pueblo, que están sentados hoy dando lástima por la ausencia total de dignidad y oscureciendo el futuro de los trabajadores, los habilitamos nosotros con nuestro voto. Trepados a nuestras convicciones, navegando las mismas contradicciones, enancados en nuestra honestidad intelectual, coherencia y consecuencia.

Ese voto cautivo para el que nos engaña con discursos de igualdad de oportunidades, de trabajo genuino, de accesibilidad, de soberanía y coso, que ya nos traicionó en los 90 con la figura encantadora de un riojano con exceso de patillas y déficit de principios. ¿Sabés, compañero? Hasta esa traición dolió menos, aunque fuera la responsable de que mi familia perdiera todo su patrimonio y ganara una depresión, un corazón con agujeritos, un hígado travieso y una preocupación perpetua. Ni siquiera el menemismo feroz y exterminador como este gobierno de perversos, me generó el dolor que me genera no encontrar al compañero Noguera en ninguna de las versiones en la que te convertiste. ¡Que tristeza, Javier!.

A mis años ya, con más de medio siglo militando en el campo nacional y popular, a las decepciones (que son muchas) y a las alegrías (que son muy pocas) se las vive con mucha mayor intensidad. Tal vez porque sabemos que, (por ejemplo en mi caso, el año que viene ya no tendré la obligación de votar), los tiempos de vida ciudadana se acortan y ya ni siquiera tenemos chance de equivocarnos mucho más. Así que tu defección, por estos años duele "muy demasiadamente". Y como creo, al igual que Piero, que "hay que sacarlo todo afuera como la primavera", te escribo estas líneas. No te guardo rencor, no te hago reproches, no soy quién para hacerlo, absolutamente nadie más que alguien que en 2022 refrendó con sus datos personales (y los de otros dos compañeros) un documento público como éste, pidiéndote, a los gritos, que te presentaras como candidato para la gobernación.

 Ya en ese momento debí darme cuenta, con tu ausencia inexplicable y repentina al festejo de lanzamiento de tu candidatura de que podías desaparecer para transformarte en esto que sos hoy. En esa fiesta habíamos puesto todos, pesitos de nuestros bolsillos para homejearte porque siempre pagamos para militarte. Pero no obstante el desaire, volvimos a creerte.

 En esa hamburgueseada a la que nos invitaste (y que pagaste con pesitos ¿de tu bolsillo?) para engañarnos de nuevo. Esta vez con aritméticas electorales a las que yo, como esa adolescente que fui, repetía para persuadir a compañeros a que te votaran. Listo. Ya está. Era eso nomás.

 PD: No te molestes en ayudarme a buscarte. Pasa que ya no te quiero encontrar.

Rosana Herrera de Forgas. [email protected]

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Rossana Herrera de Forgas
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