Marcha universitaria: la UNT para y va a Plaza Independencia
El conflicto presupuestario entre el Gobierno nacional y las universidades públicas entra en una fase decisiva con la convocatoria a la Marcha Federal Universitaria prevista para este jueves 15 de octubre. La jornada de protesta nacional, coordinada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical de Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina (FUA), tiene como telón de fondo la disputa en el Congreso de la Nación, mientras el Poder Ejecutivo asignó una partida de $7,3 billones en el proyecto de Ley de Presupuesto, el cálculo técnico remitido por los rectores establece un piso indispensable de $11 billones para asegurar los sueldos, el funcionamiento operativo de los edificios y los programas de investigación del próximo ciclo lectivo.
La movilización no constituye un hecho aislado, sino la cúspide de una escalada que arrastra meses de desgaste salarial, paros escalonados y una intensa batalla en los tribunales federales. Desde finales de 2025, el titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, el juez Martín Cormick, había ordenado la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario tras los amparos impulsados por el CIN frente a la dilación de partidas por parte de la Casa Rosada. Lejos de acatar la manda judicial, el Ejecutivo mantuvo el congelamiento de fondos, lo que llevó al magistrado a ratificar la medida cautelar y, en un reciente pronunciamiento, a declarar inconstitucionales los decretos oficiales utilizados para frenar la actualización salarial de docentes y no docentes.
En el plano gremial, el deterioro de los ingresos aceleró los tiempos de confrontación. Tras el incremento del 21,33% fijado en junio sobre los básicos de mayo, cuestionado por la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (ADIUNT) por representar apenas $50.000 de bolsillo frente a un costo de vida en alza y un atraso real del poder adquisitivo superior al 22%, las negociaciones paritarias terminaron de fracturarse en septiembre. En aquella instancia, la conducción de CONADU Histórica rechazó de plano la oferta oficial de un 3% de incremento, al advertir que la deuda salarial acumulada trepaba al 31,2% y que la convocatoria estatal solo buscaba dilatar plazos judiciales. Ante la falta de respuestas y con una deuda que a fines de septiembre escaló al 33,4%, los gremios respondieron con paros de 24 horas y huelgas de 72 horas que paralizaron las aulas en todo el país.
En la Universidad Nacional de Tucumán, el reclamo adquirió peso institucional formal tras la última sesión del Honorable Consejo Superior. El cuerpo colegiado aprobó por unanimidad una comunicación oficial mediante la cual adhiere de forma explícita a la movilización y exige al Poder Ejecutivo Nacional el pleno cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada bajo los procedimientos constitucionales por el Parlamento. En el documento, las autoridades universitarias tucumanas reafirmaron la defensa irrestricta de la autonomía consagrada en la Carta Magna y su compromiso con la transparencia en el uso de los fondos públicos, al tiempo que reiteraron su disposición al diálogo formal y convocaron a la comunidad local a sumarse de manera pacífica.
La resolución del órgano de gobierno coincide con la medida de fuerza ratificada por ADIUNT, que dispuso un paro total de actividades por 24 horas para garantizar la concurrencia a las calles. La columna tucumana concentrará a las 17:00 en la sede del Rectorado, ubicada en calle Ayacucho 491, para confluir junto a las agrupaciones estudiantiles y el personal no docente en una movilización hacia la Plaza Independencia, en simultáneo con el acto central que se desarrollará frente al Congreso en la Ciudad de Buenos Aires.
Puertas adentro, la jornada volverá a visibilizar los contrastes históricos de la UNT frente a las medidas gremiales. Mientras en las facultades del Centro Herrera y en dependencias como Filosofía y Letras, Artes, Agronomía y las escuelas preuniversitarias la paralización de clases y exámenes será prácticamente absoluta, en unidades académicas como Derecho y Ciencias Económicas el acatamiento docente proyecta ser marcadamente dispar. Lejos de ser un detalle menor, la marcha en la capital provincial pondrá a prueba la capacidad de presión de todo el arco universitario tucumano frente al ajuste de las cuentas públicas nacionales, en un escenario donde lo que se disputa no es una consigna coyuntural, sino la continuidad operativa del sistema universitario en el norte argentino.