
La Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Tucumán atraviesa una nueva etapa bajo la dirección de Erik Luján Berman, quien asumió en abril tras la jubilación del maestro Gustavo Guersman. En estos primeros meses, el director destaca el compromiso de los jóvenes músicos y el legado de una formación que transita su 41.º año de actividad.
“Me encontré con una orquesta que tiene mucho, mucho amor por la música”, resume Berman al describir su llegada a la formación. Ese espíritu, sostiene, se mantiene como una de sus principales características. “A lo largo de su historia la Orquesta Juvenil ha mantenido ese espíritu de amor por el aprendizaje y de nuevos desafíos”, afirma.
El debut de Berman al frente de la agrupación tuvo lugar el 9 de mayo, con un concierto dedicado íntegramente a Ludwig van Beethoven. El programa volvió a presentarse durante ese mes y posteriormente la formación tuvo a su cargo la apertura del Julio Cultural Universitario 2026.
“Estoy siempre agradecido con la universidad, porque no es solamente el trabajo que hacemos en la orquesta, es el trabajo que hacen también sus profesores, sus maestros, toda la gente involucrada en la infraestructura del Teatro Alberdi, que nos da el espacio para que podamos ensayar y también dar muchos conciertos”, señala.
La apertura del Julio Cultural fue uno de los principales momentos de estos primeros meses. “Fue un gran honor y un gran desafío para la orquesta, porque siempre sabemos el gran peso que tiene el Julio Cultural en cuanto a las actividades culturales de la orquesta y de la universidad”, afirma.
Una historia que continúa
Los 41 años de vida de la Juvenil constituyen, según explicó una muestra de la fortaleza del proyecto universitario. “A pesar de las circunstancias que estamos pasando como universidad, creo que es un gran símbolo de resiliencia lo que hace tanto la universidad como la orquesta, reflejada en una de sus áreas”, sostiene.
El director también pone el foco en el vínculo entre la formación musical y la representación institucional. “Se nota que ese espíritu sigue vigente en lo que respecta no solamente al amor por la música y al estudio, sino también por lo que significa levantar el nombre de la universidad en alto”, sostiene.
Esa identificación con la institución, dice, se expresa en cada una de las actividades que realizan. “Los chicos han llevado ese nombre de la UNT con mucho orgullo, y eso es algo de lo que yo también estoy orgulloso”, afirma.




Para Berman, asumir la conducción tiene además un significado personal. Antes de convertirse en director, integró la propia Orquesta Juvenil durante varios años. “Pertenecí a esa orquesta por unos años bajo la batuta del maestro Guersman, y me pone muy contento saber que tomo ese legado que fue muy bien conservado”, cuenta.
Tras sus primeras presentaciones bajo la dirección de Berman, la Orquesta Juvenil ya prepara la agenda de octubre y noviembre, con nuevos desafíos musicales y la participación de jóvenes instrumentistas como solistas
Manuel de Falla y nuevos solistas
Uno de los principales desafíos para los próximos meses será el homenaje a Manuel de Falla, a 150 años de su nacimiento. La Orquesta Juvenil interpretará la suite completa de El amor brujo, una de las obras más reconocidas del compositor español. “Es un compositor muy renombrado, muy reconocido acá en Argentina”, destaca Berman.
La propuesta también pondrá en primer plano a dos jóvenes integrantes de la formación, seleccionados mediante audiciones internas para presentarse como solistas. Por último, el director anticipa que interpretarán obras que “no se suelen escuchar mucho” y que permitirán mostrar “en gran parte el gran nivel que tiene la Orquesta Juvenil de la UNT”.

















