
A 11 años de Ni una menos Argentina sigue contando sus muertas
Sebastián Ganzburg
La Plaza Independencia volvió a llenarse de nombres escritos en carteles. El colectivo Ni Una Menos Tucumán, integrado por más de 40 organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y feministas, convocó una marcha en el marco del aniversario del movimiento. Los femicidios recientes de Dulce Candia, Agostina Vega y Noelia Romero pusieron el tema, otra vez, en el centro de la agenda, como si alguna vez hubiera salido.
Hace once años, el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años, embarazada, a manos de su novio, desbordó las calles bajo una consigna que marcaría una época. Hoy, las mismas exigencias siguen sin respuesta.
Entre las presentes a la movilización estuvo Mirta Jiménez, madre de Karla Robles, quien lleva once años marchando. Sostiene que Karla fue instigada al suicidio y que el crimen no puede quedar impune. Cristina Bustos reclamó justicia por el femicidio de su hermana Juana, ocurrido el 19 de diciembre de 2025, y pidió el traslado del acusado desde la comisaría de Lastenia al penal de Benjamín Paz. La madre de Daiana Garnica volvió a hablar nueve años después de la desaparición de su hija: hay condena a perpetua, pero no hay cuerpo ni verdad completa. "No se puede vivir así", dijo entre lágrimas.
Alberto Lebbos tampoco estuvo ausente. "Hace 20 años que recorremos esta plaza y venimos agregando nombres", afirmó. Cuestionó a Jaldo al decir que "cómo puede ser que en esta provincia el gobernador diga que no hay impunidad". También apuntó contra el ministro fiscal Edmundo Jiménez, a quien calificó de "protector de asesinos y encubridores", y contra los legisladores provinciales por no exigirle rendición de cuentas.
Tampoco faltaron las agrupaciones estudiantiles universitarias, quienes marcharon desde el Rectorado. Denunciaron la falta de aplicación de los protocolos internos de género y advirtieron sobre el recorte de partidas presupuestarias destinadas a la asistencia en situaciones de violencia. Recordaron el reciente caso de acoso por parte de un estudiante de Filosofía y Letras.
Durante la movilización se escuchó a viva voz el pedido de justicia, "ni una menos, viva nos queremos", como así también el ¡presente! que acompaña al nombre de cada mujer asesinada.
La justicia como cómplice, capítulo aparte
El caso de Paola Tacacho lo dice todo. La docente tucumana de 32 años denunció 13 veces entre 2015 y 2020 que Mauricio Parada Parejas, un exalumno, la acosaba y amenazaba de muerte. En 2017, el juez Juan Francisco Pisa sobreseyó al agresor y archivó la causa. El 30 de octubre de 2020, Parada Parejas la asesinó a puñaladas en plena calle Monteagudo, en el centro de la ciudad.
El Jurado de Enjuiciamiento destituyó al juez Pisa por incumplir los deberes a su cargo, vulnerar el derecho a la tutela judicial efectiva y no observar las condiciones de vulnerabilidad de la víctima. La sentencia posterior estableció que el Estado y el Poder Judicial no adoptaron perspectiva de género ni protegieron a Tacacho, a pesar de sus reiterados pedidos de ayuda. El tribunal advirtió que el curso de los hechos podría haber sido distinto si se hubiesen valorado los antecedentes y la situación de vulnerabilidad de la víctima.

El caso Tacacho no es una excepción. Es un patrón. Los datos nacionales lo confirman: solo el 18% de las víctimas de femicidio había denunciado previamente. La mayoría de las mujeres habían pedido ayuda, pero el sistema las dejó solas.
Los números no mienten
De acuerdo con los datos relevados con motivo del 11° aniversario desde que se gestó el movimiento Ni Una Menos, un femicidio se comete cada 35 horas. Incluso, destacaron que el 60% de estos asesinatos fueron cometidos por la pareja, ex pareja o un familiar de la víctima.
La estadística, que abarcó el periodo entre el 1 de enero y el 30 de mayo, reveló la persistencia de la violencia de género en el país. En menos de seis meses, se identificaron 80 femicidios directos, 5 vinculados, 3 transfemicidios/travesticidios, 5 suicidios feminizados, 12 homicidios en contexto de narcotráfico y crimen organizado, 1 crimen de odio y 5 muertes violentas asociadas al género.
Desde Mumalá aclararon que todavía habría 14 casos en investigación, junto con un universo de 420 casos que fueron calificados como intentos de femicidio. En línea con esto, advirtieron que, desde 2015, se contabilizaron un total de 3.096 femicidios.
Once años de Ni Una Menos y este país sigue contando sus muertas.



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