

Ruffo fue condenado por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y por la apropiación de tres niños: Carla Rutila Artés y los hermanos Victoria y Julien Grisonas.
No fue una condena. Fueron cuatro. En 2011 lo condenaron a 25 años de prisión por secuestros y tormentos en Orletti. En 2014 recibió 14 años por su rol en el plan sistemático de apropiación de niños. En 2020, el TOF 1 lo condenó a prisión perpetua en el juicio conocido como Orletti V. Desde 2021 pedía la libertad condicional. Esta vez le dieron el sí.
Sin arrepentimiento ni información
Abuelas señala que Ruffo salió sin el más mínimo arrepentimiento de sus actos y sin aportar información acerca del destino de las personas que secuestró, ocultó, torturó e hizo desaparecer.
En las entrevistas previas al beneficio, seguía justificando sus actos y la apropiación de Carla. La organización detalla que Ruffo se jactó de que le "salvó la vida" y hasta se quejó de que la víctima declarara en su contra luego de haberla tenido "10 años a su cargo", al referirse a los años de apropiación ilegal.
Tampoco aportó datos sobre otros casos bajo su órbita represiva. Mariana Zaffaroni Islas, Macarena Gelman y Simón Gatti Méndez, todos restituidos gracias a la lucha de Abuelas y al acompañamiento de la sociedad, fueron apropiados en ese mismo circuito. Ruffo nunca habló.
La historia de Carla
Carla fue secuestrada junto con su madre el 2 de abril de 1976 en la localidad de Oruro, Bolivia. El 29 de agosto de ese año, las fuerzas de seguridad las entregaron a la Gendarmería Argentina, que las trasladó al centro clandestino Automotores Orletti, en el barrio porteño de Floresta.
Carla restituyó su identidad en 1985 y se fue a vivir con su abuela Matilde "Sacha" Artés en el exilio. No volvió a la Argentina durante muchos años, porque la aterraba la idea de cruzarse a Ruffo en la calle. Regresó recién en 2010, para declarar contra su apropiador en la causa Automotores Orletti. Carla también denunció que fue sometida a malos tratos y abusos mientras estuvo con Ruffo. abuelasabuelas
Cuando Ruffo volvió a ser detenido tras la reapertura de los procesos por crímenes de lesa humanidad, Carla decidió volver a vivir a la Argentina con su familia.
Carla falleció en 2017 sin poder criar a sus tres hijos ni ver crecer a sus nietos, producto de un cáncer fulminante que le arrebató la vida tempranamente.
El argumento del tribunal
El TOF 1 consideró que, por haber cumplido con buena conducta los años de prisión domiciliaria —cinco en total—, Ruffo estaría listo para la "reinserción social". Fiscalía y querellas se habían opuesto. Pidieron que no se concediera el beneficio por la dignidad de las víctimas y por la memoria de Carla. No fueron escuchados.
Abuelas rechaza el argumento: resulta difícil creer que una persona que no mostró real arrepentimiento sobre los crímenes de lesa humanidad que cometió, ni aportó información para esclarecer otros en los que la justicia probó haber sido partícipe, se encuentre lista para la reinserción social.
La postura de Abuelas
La organización cerró su comunicado con una definición clara: seguirán buscando justicia por cada uno de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado y reclamando cárcel común, perpetua y efectiva para los criminales de lesa humanidad.


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