Es la razón por la que se levantan antes del amanecer para recoger agua, por la que faltan a la escuela cuando tienen la menstruación, por la que su seguridad, su salud y su futuro están en riesgo".
"Por eso, la crisis mundial del agua es, en última instancia, una crisis para la infancia, y especialmente para las niñas.
En el Día Mundial del Agua, reafirmamos una verdad fundamental: el agua y la igualdad de género están intrínsecamente ligadas. El agua es la base de la salud, la educación, la nutrición, la protección y las oportunidades para cada niño y niña. Cuando fallan los sistemas de agua, falla el progreso. Y son las niñas quienes pagan el precio más alto", agrega.
Russell subraya que, a pesar de estar en primera línea, "las mujeres y las niñas suelen estar ausentes de las salas donde se toman las decisiones sobre el agua. Esto no solo es injusto, sino que frena el progreso. Y ahora es el momento del cambio". ANSA












