Europeos se movilizan por vivienda, poder adquisitivo y futuro
Tras Francia, Bélgica, España e Italia, Alemania fue el sábado el último país en sumarse a estas protestas, cuando decenas de miles de jóvenes salieron a las calles tras un llamado de un colectivo bautizado "GenZ regelt" ("La Generación Z se encarga").
"Es un movimiento europeo, pero Francia ha servido de catalizador", estima Sylvain Boulouque, historiador francés, en referencia a las multitudinarias manifestaciones del 17 de octubre.
En Francia, los estudiantes de liceo protestan desde septiembre para reclamar más medios en su educación (profesores, renovación de centros...) y denunciar un sistema de acceso a la universidad muy opaco.
Pero sus reivindicaciones, reveladoras de un sentimiento de futuro bloqueado y de retroceso social, encontraron un poderoso eco a mediados de octubre, cuando entre 550.000 y 800.000 personas salieron a las calles para apoyarlos y protestar además contra el costo de la vida.
Las manifestaciones se vieron opacadas por las escenas de saqueos de tiendas, de incendios de edificios públicos y de choques con la policía en varias ciudades, que dieron la vuelta al mundo.
Sin embargo, cuatro días después, en Grecia, más de 10.000 personas protestaron en varias ciudades, algunas portando pancartas en griego y en francés que proclamaban: "La esperanza está en la lucha de los pueblos".
"Los problemas son comunes a muchos países europeos", dijo entonces uno de los manifestantes, Filippos Armen, estudiante de Física en la Universidad Aristóteles de Tesalónica.
El símbolo Maricarmen
En Europa, muchos se enfrentan a "un modelo agotado", analiza el sociólogo belga Geoffrey Pleyers, especialista en movimientos sociales en la Universidad Católica de Lovaina. "Lo que se les ofrece es, en el mejor de los casos, un empleo, para muchos precario", apunta.
Y, en este contexto de incertidumbre sobre el futuro, los estudios no les garantizan el nivel de vida de sus padres debido a los altos alquileres o a la crisis climática.
"Los jóvenes tienen una conciencia aguda del peso de la deuda, de los problemas medioambientales" creados por las generaciones anteriores y tienen "la sensación de estar siendo sacrificados", abunda Boulouque.
En numerosas movilizaciones (España, Portugal, Grecia...), la vivienda es "un elemento central" porque está íntimamente ligada al poder adquisitivo y a "una distribución de la riqueza cada vez más desigual", subraya Pleyers.
Muestra de esta preocupación transfronteriza, a la sombra del Coliseo, manifestantes italianos crearon el pasado viernes simbólicamente una "plaza Maricarmen Abascal. Asesinada por la renta inmobiliaria".
El impactante desahucio en septiembre de esta anciana en Madrid, que murió días después en un hospital, desató movilizaciones por la vivienda en España y una vorágine que culminaría con la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas para el 29 noviembre.
Otros de los factores sobre la movilización de los jóvenes es la prohibición de los celulares en los centros de secundaria en Francia, que hizo que los alumnos "volvieran a socializar, a levantar la mirada para constatar" sus condiciones de estudio, según Boulouque.
En Alemania, la posibilidad de un regreso al servicio militar, en un contexto de rearme y tensiones geopolíticas con Rusia en particular, también alimentó las protestas juveniles.
Desigualdades
En varios países, esta contestación cristalizó otras iras.
En Francia, los chalecos amarillos acompañaron a los estudiantes en las calles tras protagonizar un fuerte movimiento de protesta contra el costo de la vida en 2018 y 2019, y los sindicatos llamaron a la huelga el 5 de noviembre.
En Italia, camioneros, taxistas y agricultores, movilizados en las últimas semanas contra el vertiginoso aumento de los precios del combustible, se sumaron a las manifestaciones el viernes.
En el centro de las frustraciones está la sensación de un incremento de las desigualdades sociales y de no ser escuchados por los gobiernos.
"Los jóvenes cuyos padres viven cómodamente tienen una vida más cómoda y, a la inversa, quienes proceden de sectores más precarios tienen hoy una vida mucho más difícil", explica Pleyers.
Todo ello cuando las legislativas en España abren un ciclo electoral que se extenderá en 2027 a otros países de Europa como Francia, Italia y Grecia. AFP