Opinión Por Beatriz Goyoaga 20 de junio de 2025

¿Podemos frenar la adicción a las pantallas?

Vivimos en estado de alerta, siempre disponibles, siempre conectados, pero cada vez más desconectados de nosotros mismos. La mente sobreestimulada no descansa. El cuerpo tampoco.
Nuevas adicciones

Por Beatriz Goyoaga (*) 

Nunca estuvimos tan conectados… ni tan solos. La adicción a las pantallas se ha instalado en nuestras vidas casi sin darnos cuenta. Afecta a adolescentes, adultos y hasta niños. Y está poniendo en peligro algo esencial: nuestra salud mental. 

Saltamos de una app a otra, de una notificación a un video, del celular al televisor y otra vez al celular. Dormimos con el teléfono al lado, comemos mirando una pantalla, trabajamos sin pausa entre chats, mails y reuniones virtuales, viviendo en un mundo de fantasía y obteniendo información de lugares remotos que nada nos incumben. 

El problema no es la tecnología. El problema es no saber parar. La adicción a la pantalla en los jóvenes está compitiendo con la adicción a las drogas y sobre todo en los menores de 15 años los padres asustados cuando los niños arman berrinches y les quitan el teléfono acuden cuando ya es tarde a pedir ayuda al psiquiatra. 

Este uso compulsivo y constante tiene efectos claros: ansiedad, insomnio, irritabilidad, aislamiento, baja autoestima. Y lo más alarmante es que estos síntomas están apareciendo a edades cada vez más tempranas. Los adolescentes viven comparándose en redes sociales y perdiendo contacto con su mundo interno. Y los adultos no estamos tan lejos: llenamos el silencio con estímulos, sin espacio para la introspección. 

Tampoco hay límite entre la vida personal y laboral. Vivimos en estado de alerta, siempre disponibles, siempre conectados, pero cada vez más desconectados de nosotros mismos. La mente sobreestimulada no descansa. El cuerpo tampoco. La salud emocional se deteriora cuando no hay pausas reales, cuando no hay respiro. ¿La solución? No es apagar todo y mudarse al campo. Es recuperar el equilibrio. Reaprender a usar la tecnología a nuestro favor, sin que nos controle. 

Desde El Arte de Vivir, hace más de dos décadas enseñamos técnicas de respiración, meditación y manejo de la mente. Herramientas prácticas, accesibles, que permiten cortar con la inercia del ruido y reconectar con el momento presente. Porque cuando aprendés a calmar la mente, bajás el nivel de ansiedad. Cuando respirás conscientemente, recuperas claridad. Cuando meditás, volvés a vos. 

El poder de decidir sobre nuestros deseos e impulsos sólo es posible con una mente serena. Sólo con una mente en calma podés decir: ‘No voy a sacar el teléfono del bolso’ o ‘Este fin de semana voy a responder mensajes solo por la mañana o por la noche, y no voy a entrar a las redes’. Pero cuando la mente está agitada, te arrastra. La adicción toma el control, y perdemos la libertad de elegir.

Consejos para reducir la adicción a las pantallas

    • Realizar actividad física o yoga diariamente para calmar el cuerpo y liberar tensiones.

    • Incorporar meditaciones cortas cada día para entrenar la mente y cultivar la atención plena.

    • Establecer horarios de uso de pantallas, ya sea autoimpuestos o definidos por adultos responsables.

    • Reducir el consumo de azúcar o alimentos excitantes, ya que aumentan la ansiedad y la impulsividad.

    • Para menores, usar herramientas que limiten el tiempo de uso del dispositivo de forma clara y sostenida.

    • Reconocer la adicción es el primer paso. Si se vuelve inmanejable, buscar ayuda profesional.

    • Usar la cama únicamente para dormir: evitar el televisor, la tablet o el celular en ese espacio.

Los resultados demuestran que estas técnicas milenarias patrimonio cultural de la humanidad, reducen el estrés en un 56 %, disminuyen la ansiedad en un 71 %, y eliminan la depresión en un 67 por ciento. 

Además, elevan el sistema inmunológico, mejorando los niveles de presión sanguínea, aumentando las enzimas antioxidantes, mejorando el foco mental, y ayudando a lograr un sueño profundo hasta tres veces más reparador. Con nuestro equipo ofrecemos acompañamiento personalizado y grupal para niños y adultos que necesitan recuperar el control sobre sus hábitos y su bienestar emocional.

(*) Instructora y Coordinadora de El Arte de Vivir 

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