Paro nodocente en la UNT: el segundo de cuatro reclamos
La Universidad Nacional de Tucumán volverá a quedar desierta este martes en una jornada que confirma el endurecimiento del conflicto salarial en las casas de altos estudios.
La medida de fuerza responde al plan resuelto por la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales a nivel federal.
En la provincia, la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de Tucumán ejecuta la medida con acatamiento unánime en todas las dependencias.
Se trata del segundo paro de un esquema de cuatro huelgas escalonadas que los gremios definieron para visibilizar el deterioro de sus ingresos.
El impacto sobre la UNT es directo: trece facultades, las escuelas experimentales y las áreas administrativas del rectorado permanecen con sus puertas cerradas.
Sin personal de maestranza, apoyo técnico ni atención al público, el engranaje cotidiano de la institución quedó completamente neutralizado.
El reclamo central apunta a una recomposición salarial urgente y al cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario.
En Tucumán, la brecha de los salarios más bajos del escalafón frente al costo de la canasta básica agudiza la tensión en los pasillos universitarios.
A ese cuadro se suma el congelamiento de partidas para gastos operativos, lo que restringe el mantenimiento básico de la infraestructura local.
El cronograma sindical ya tiene fijadas las dos jornadas restantes para completar el plan de lucha de cuatro medidas de fuerza.
Ni las convocatorias del Ministerio de Capital Humano ni los reclamos del Consejo Interuniversitario Nacional lograron abrir una vía de negociación efectiva.
Lo que queda al descubierto tras esta segunda huelga no es solo la pérdida de trámites y clases, sino la inviabilidad operativa de la universidad pública si el Poder Ejecutivo mantiene el torniquete presupuestario.