ADIUNT convocó a un nuevo paro docente por 72 horas
El conflicto salarial y presupuestario en las casas de altos estudios alcanzó un nuevo punto de quiebre. A partir de este miércoles 30 de septiembre y hasta el viernes 2 de octubre, la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (ADIUNT) lleva adelante un paro de 72 horas que paraliza las facultades y las escuelas preuniversitarias locales, en el marco de una medida de alcance federal convocada por las principales federaciones gremiales del país. El reclamo central exige la inmediata aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y la cancelación de una deuda salarial acumulada que asciende al 33,4%.
La medida de fuerza, ratificada a nivel nacional por CONADU y CONADU Histórica, expone la parálisis total de las negociaciones con la administración de Javier Milei. Hasta el momento, las representaciones gremiales no recibieron convocatorias oficiales ni propuestas de recomposición, más allá del 3% pautado para octubre. En paralelo, el conflicto sumó tensión en el plano judicial tras la intimación del juez federal Diego Martín Cormick, quien ordenó al Poder Ejecutivo efectivizar los pagos correspondientes a la medida cautelar que exige la actualización de salarios y partidas presupuestarias, con un plazo perentorio que vencía este 30 de septiembre bajo apercibimiento de sanciones económicas.
La falta de respuestas formales por parte del Gobierno nacional no solo empujó la medida de 72 horas en universidades de todo el territorio, sino que ya perfila una quinta Marcha Federal Universitaria prevista para el próximo 15 de octubre. El reclamo de fondo se arrastra desde los amparos impulsados originalmente por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), trabados ante la insistencia del Ejecutivo en dilatar la ejecución de partidas ratificadas legalmente bajo el argumento de la falta de recursos.
En Tucumán, el cese total de actividades docentes y preuniversitarias deja en evidencia el desgaste operativo de una comunidad educativa al límite. Lejos de tratarse de una disputa burocrática aislada, la huelga en la UNT refleja el impacto directo del congelamiento de fondos sobre las condiciones de vida de los docentes y el sostenimiento básico del sistema científico y académico, en un escenario donde la judicialización del presupuesto y la intransigencia política amenazan con profundizar la crisis en las aulas.