Delcy Rodriguez apuesta por la diplomacia y exige fin del bloqueo
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, situó la diplomacia en el centro de su gobierno, sostuvo que su compromiso responde a la paz y al bienestar económico de la nación, y que su lucha apunta a desmontar el bloqueo económico que asfixia a la población entera.
Las definiciones llegaron durante una entrevista con Javier Negre, director de La Derecha Diario, en el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo en Caracas. Frente al periodista, la presidenta encargada repasó su agenda de cooperación internacional y la exigencia de derogar las medidas coercitivas que castigan al país en su conjunto.
Ese empeño enlaza con el juramento que asumió al frente del Ejecutivo, orientado a preservar la paz, elevar la felicidad social y asegurar el porvenir de la niñez venezolana. Con esos principios, articula una política exterior que coloca por delante los intereses colectivos del país.
Rodríguez reconoció la tensión de gobernar entre dos presiones opuestas. Las bases más radicales del chavismo la cuestionan por sentarse a dialogar con la Casa Blanca; la nueva realidad geopolítica, en cambio, empuja a Caracas hacia esa misma mesa. La mandataria encargada definió ese equilibrio como un ejercicio de diplomacia imprescindible para impedir que la fuerza dicte el rumbo de la República.
Esa convicción germinó tras los hechos del 3 de enero. La nación comprendió entonces, afirmó, que el diálogo es la única ruta para dirimir controversias; la fuerza, en cambio, no conduce a ninguna parte. Desde esa lectura, se declara cómoda al frente de una política de entendimiento con Washington.
Al reconstruir la jornada del 3 de enero, la presidenta encargada reveló que la mayor inquietud de las autoridades consistía en evitar un alzamiento militar o una respuesta armada desmedida, capaz de encender un conflicto de proporciones catastróficas. Esa contención, explicó, alejó al país de una guerra civil.
Rodríguez rindió homenaje a los soldados venezolanos, hombres y mujeres muy jóvenes, que perdieron la vida durante la agresión estadounidense. Subrayó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los cuerpos de seguridad ciudadana obraron con conciencia, decididos a garantizar la estabilidad y a evitarle al país una tragedia adicional.
Ese mismo criterio de resguardo guió la ofensiva contra el crimen organizado. La presidenta encargada confirmó la cooperación con Estados Unidos para neutralizar al Niño Guerrero, cabecilla del Tren de Aragua, la estructura delictiva de alcance transnacional. La operación combinada se sustentó en el intercambio de inteligencia y las fuerzas venezolanas la ejecutaron sobre el terreno.
Rodríguez fue enfática al descartar cualquier presencia de tropas estadounidenses en suelo venezolano. La acción recayó en personal nacional, respaldado por información externa, y probó que el país puede combatir el delito junto a otras naciones con la soberanía intacta. Con ese mismo argumento, desligó al chavismo del señalamiento sobre el Cartel de los Soles.
La defensa de la independencia atraviesa todo su discurso. Consultada sobre la pretensión de anexar a Venezuela como un estado más de la Unión, la mandataria encargada rechazó de plano la idea y recordó que la nación acumula más de dos siglos de soberanía. Cada rincón del territorio guarda, evocó, la memoria de las batallas que forjaron la libertad.
Para Rodríguez, la integridad territorial encarna la identidad de un pueblo que no se agota en su geografía. Esa soberanía también se defiende con números, y hacia ellos dirigió la segunda mitad de su exposición.
La presidenta encargada situó la transparencia como columna de la reconstrucción económica. Recordó que PDVSA fue cliente de firmas auditoras internacionales, entre ellas KPMG, y presentó el retorno a esos controles como práctica ordinaria de cualquier petrolera del mundo. Ofreció, además, que los ingresos de las nuevas inversiones queden a la vista de cada ciudadano, más allá de la auditoría formal.
Sobre esos ingresos ya adelantó datos. La producción de crudo alcanzó 1.2 millones de barriles diarios, mientras Caracas negocia una treintena de acuerdos internacionales en hidrocarburos. Al repunte petrolero sumó una estrategia para formalizar la minería, tras la operación militar del 9 de junio en la zona de Las Claritas.
El efecto ya se percibe, argumentó, en la mesa de los hogares. El consumo de alimentos creció casi un 10% durante mayo, primer fruto de la recuperación, según sus palabras. Para blindar esa mejora, prometió auditorías ciudadanas, capaces de fiscalizar cada bolívar que ingrese por las inversiones.
El recuento económico devolvió la conversación a las sanciones y a quienes las impulsaron. Rodríguez lamentó el daño que, a su juicio, causó María Corina Machado al reclamar con insistencia el bloqueo contra el país. La extremista opositora antepuso sus aspiraciones de poder al bienestar de trabajadores, empresarios y banqueros golpeados por las medidas.
«Tú no puedes pedir hacerle daño a un pueblo», advirtió la presidenta encargada, quien pidió a la oposición abandonar esa estrategia y leer con acierto lo ocurrido tras el 3 de enero.
La jefa de Estado convocó a todos los ciudadanos a sumarse a la transformación e invocó una nueva espiritualidad, nacida durante las peregrinaciones que recorrieron el país. El diálogo con el extremismo, remató, solo llegará cuando caiga la última sanción que ese sector reclamó contra Venezuela. TeleSur