Caso Lebbos: Ni Una Menos repudió el fallo y pidió juicio político a Pirincho Jiménez
Tras la absolución de César Soto y Sergio Kaleñuk por el femicidio de Paulina Lebbos, Ni Una Menos Tucumán emitió un comunicado de repudio. La organización denunció la existencia de un entramado político, policial y judicial de encubrimiento que opera desde el 26 de febrero de 2006.
El texto sostiene que las pruebas existían y que faltó decisión política y judicial para profundizar la investigación. Responsabiliza al fiscal de cámara Carlos Sale y a los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica por sostener, según la organización, "el aparato de impunidad que protege a los poderosos en Tucumán".
El comunicado recuerda que tras el crimen, el gobierno de José Alperovich implementó restricciones a la nocturnidad después de las 4 AM. Ni Una Menos interpreta esa medida como un mensaje explícito: las mujeres jóvenes en el espacio público eran señaladas como responsables de la violencia que sufrían. Y uno implícito: los verdaderos responsables del femicidio no serían identificados.
Alperovich gobernaba Tucumán al momento del crimen. Hoy cumple arresto domiciliario por una condena por abuso sexual.
Las exigencias
La organización exige juicio político a Edmundo Jiménez, titular del Ministerio Público Fiscal, a quien vincula políticamente con el alperovichismo. Pide además una nueva investigación y condena para los responsables materiales del femicidio.
El contexto
La absolución no puede leerse únicamente como el cierre de un proceso judicial. Es la expresión de una falla estructural: un caso atravesado desde sus inicios por irregularidades, encubrimientos y desvíos que condicionaron la posibilidad de llegar a la verdad.
Ni Una Menos advierte que el fallo se produce en un momento de retroceso en materia de políticas públicas de género. La organización señala la retirada del Estado nacional y provincial de los programas de prevención de violencias, el vaciamiento de iniciativas para reducir la brecha de género y el crecimiento de discursos que desacreditan a quienes denuncian. Menciona el caso de los jugadores de Vélez como ejemplo de la instalación de la narrativa de las "falsas denuncias" para disciplinar a víctimas y sobrevivientes.
A dos décadas del asesinato, no hay condenados por el homicidio. Lo que sí quedó probado es el funcionamiento de un sistema que durante años desvió, contaminó y debilitó la búsqueda de justicia.
"Pasaron veinte años y el mensaje sigue siendo el mismo: en Tucumán las mujeres y personas LGBTIQ+ seguimos desprotegidas", sostiene el comunicado.
La organización se solidarizó con la familia Lebbos, convocó a continuar la movilización en las calles y cerró con una afirmación que resume dos décadas de reclamo: "La impunidad también es violencia."