El Santo recibe a Rafaela con la obligación de ganar en casa
San Martín inicia este sábado a las 20:00 un ciclo de 11 días que marcará el pulso de su temporada. La seguidilla, que comienza ante Atlético de Rafaela en La Ciudadela, continuará con el compromiso por Copa Argentina y el duelo contra el puntero de la zona. Para el equipo de Andrés Yllana, no se trata solo de sumar puntos, sino de salir del estancamiento futbolístico tras la dura derrota 0-2 frente a Agropecuario en Carlos Casares, que cortó el invicto y dejó al desnudo falencias estructurales.
El presente del Santo se define como un laberinto táctico. Yllana ha rotado esquemas (3-4-3, 4-3-3, 3-5-2) sin encontrar una identidad definida. Si bien el 4-2-3-1 mostró su mejor versión ante Nueva Chicago con el doble cinco de Laureano Rodríguez y Nicolás Castro, la fórmula se agotó rápido frente a Patronato y Chacarita, cayendo en una tenencia de pelota estéril y previsible.
La falta de profundidad es alarmante. El equipo se nubla al llegar al área rival y sufre ante planteos que proponen bloques bajos. En La Ciudadela, la obligación es recuperar la lucidez; de lo contrario, la posesión seguirá siendo un dato estadístico sin impacto en el marcador.
La Crema llega a Tucumán con el rótulo de "bestia negra" y argumentos sólidos para sostenerlo. No es solo historia; el equipo santafesino presenta una disciplina táctica rigurosa y cuenta con un arquero en estado de gracia que compensa cualquier desajuste defensivo. Además, ostenta ese oficio forjado en categorías de ascenso que le permite manejar los tiempos del partido y desesperar a un San Martín que suele entrar en crisis cuando el gol no llega temprano.
San Martín se enfrenta a sus propios fantasmas y a un rival que sabe cómo jugar en Bolívar y Pellegrini. La urgencia por definir un sistema confiable y la necesidad de jerarquizar el ataque son imperativas. El margen de error se redujo drásticamente: ganar es la única forma de evitar que esta seguidilla se convierta en el inicio de una crisis profunda.
El registro histórico en La Ciudadela revela una tendencia desfavorable para el conjunto tucumano, ya que en 20 enfrentamientos disputados en ese escenario, San Martín apenas rescató cinco victorias, cediendo ocho empates y sufriendo siete derrotas ante los santafesinos. Esta estadística, sumada al contraste entre la inestabilidad táctica de un local que ha probado cuatro dibujos distintos y la rigidez defensiva de la visita, configura un escenario de máxima presión. Tras la caída en Carlos Casares que pulverizó el invicto, el equipo debe resolver su falta de pegada frente a un rival que históricamente ha sabido capitalizar las urgencias ajenas en Tucumán.
El partido ante Rafaela es un examen de carácter. La historia reciente y los números en casa juegan en contra, pero la mayor amenaza para San Martín sigue siendo su propia incapacidad de transformar el control del balón en situaciones de peligro neto. Si el planteo no logra ser vertical y resolutivo, la "bestia negra" volverá a llevarse puntos de Tucumán.