Mundo Por: Redacción03 de mayo de 2025

El origen del COVID-19 vuelve al centro del debate: China responde a nuevas acusaciones y la comunidad científica pide cautela

Beijing, Moscú y científicos clave contraatacan tras una ola de señalamientos que reflotan la hipótesis de creación en laboratorio. El médico George Fu Gao, clave en la respuesta china, habla de manipulación política y llama a una investigación verdaderamente global.

La polémica en torno al origen del COVID-19 volvió a encenderse esta semana tras nuevas declaraciones de funcionarios estadounidenses que reflotaron la teoría de una posible fuga del virus desde un laboratorio en Wuhan. La respuesta de China no se hizo esperar: desde su embajada en Argentina y medios oficiales como Global Times, se calificó la acusación como “infundada” y carente de respaldo científico.

Uno de los primeros en pronunciarse fue George Fu Gao, exdirector del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de China (CDC), quien aseguró que “la hipótesis de la fuga de laboratorio no cuenta con pruebas concretas” y que debe evitarse “politizar un asunto científico que necesita cooperación internacional”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reiteró que aún no se ha alcanzado una conclusión definitiva sobre cómo se originó el virus y que todas las hipótesis siguen sobre la mesa, desde el salto zoonótico hasta una posible falla de bioseguridad. En 2021, un equipo de la OMS que viajó a China concluyó que una fuga era “extremadamente improbable”, aunque otros expertos pidieron mayor acceso a datos sin restricciones.

El director del FBI, Christopher Wray, reavivó la controversia al declarar recientemente que su agencia cree que “el virus probablemente surgió de un incidente de laboratorio”, aunque sin presentar evidencia concluyente. Esto fue respaldado por sectores del Congreso estadounidense, que han pedido más transparencia a China y a la OMS.

En respuesta, el gobierno chino difundió un documento titulado “Prevención, control y rastreo de orígenes de la COVID-19”, donde destaca sus acciones durante los primeros meses de la pandemia y apunta a la posibilidad de una introducción del virus a través de alimentos congelados importados. También se sugiere investigar posibles brotes respiratorios en EE.UU. a fines de 2019.

Desde Rusia, la vocera del Ministerio de Exteriores, Maria Zajárova, criticó la postura de Washington y afirmó que “EE.UU. busca desviar la atención de sus propios laboratorios como Fort Detrick”.

La comunidad científica, sin embargo, mantiene un llamado a la prudencia. Publicaciones en revistas como The Lancet, Cell y Nature señalan que, sin acceso libre a datos de todos los países, cualquier afirmación sobre el origen del virus es prematura.

Mientras tanto, el mundo sigue esperando una respuesta clara. “No se trata de culpas, sino de preparación para futuras pandemias”, señaló Gao en una entrevista reciente. “Pero para eso, debemos trabajar juntos, no enfrentados”.

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